En el año 2000 el arquitecto Richard Rogers publicó el libro titulado “Cities for a Small Planet” en el cual de una forma muy sencilla y accesible, explicaba su visión sobre el problema del crecimiento de las ciudades que se planteaba a comienzos del siglo XXI.

“Nada resulta mas perjudicial al medioambiente que nuestras ciudades. Mientras crece la población mundial, nuestras ciudades han explotado y su impacto en el medioambiente se ha agravado. Mientras tanto, desde las comunidades aisladas de Houston y Los Angeles, hasta los millones de habitantes de Bombay que viven en la miseria, la ciudad ha fracasado en su función principal, de cuna de la civilización, motor de la cultura, generador del sentido de comunidad y ciudadanía.” ( Rogers, 2000 ).
De todas las definiciones de Ciudad Sostenible, creo que la que propone Rogers en este libro es una de la mas sensibles y cercanas al ciudadano, al habitante, protagonista al fin y al cabo de la ciudad.
Una ciudad sostenible es:
Una ciudad justa, donde la justicia, los alimentos, el cobijo, la educación, la sanidad y las posibilidades se distribuyan debidamente y donde todos sus habitantes se sientan partícipes de su gobierno.
Una ciudad bella, donde el arte, la arquitectura y el paisaje fomenten la imaginación y remuevan el espíritu.
Una ciudad creativa, donde la amplitud de miras y la experimentación movilicen todo el potencial de sus recursos humanos y permita una más rápida capacidad de respuesta ante los cambios.
Una ciudad ecológica, que minimice su impacto ecológico, donde la relación entre espacio construido y paisaje sea equilibrada y donde las infraestructuras utilicen los recursos de manera segura y eficiente.
Una ciudad que favorezca el contacto, donde el espacio público induzca a la vida comunitaria y a la movilidad de sus habitantes y donde la información se intercambie tanto de manera personal como colectivamente.
Una ciudad compacta y policéntrica, que proteja el campo de alrededor, centre e integre a las comunidades en el seno de vecindarios y optimice su proximidad.
Una ciudad diversa, en la cual el grado de diversidad de actividades solapadas anime, inspire y promueva una comunidad humana vital y dinámica.
Cities for a Small Planet, Richard Rogers, 2000
Me gustaría ahora hacer un recorrido por cada una de las condiciones y hablar de algunos ejemplos reales que nos ayuden a comprender las características de esta ciudad ideal, sostenible, que nos propone Richard Rogers.

Sobre la Ciudad Justa, me parece necesario nombrar a La Red Latinoamericana por Ciudades Justas y Sustentables, que según se describe en su web, http://www.redciudades.net, “…Es un espacio que reúne iniciativas ciudadanas que promueven el control social de las políticas públicas en las ciudades en que se encuentran. Las características de estos programas son: la construcción de indicadores ciudadanos y el acceso a la información pública, la realización de encuestas de percepción de la calidad de vida, el monitoreo y la incidencia en las políticas públicas, la participación ciudadana, la inclusión de distintos y diversos sectores y actores de la ciudad. Lo que las aglutina es la convicción de la importancia de la ciudadanía activa en la promoción y logro de verdaderas transformaciones, reconociendo que esas transformaciones requieren, a su vez, de la transformación del Estado. Como su nombre indica, se trabaja por ciudades más justas, democráticas y sustentables”.
En México, son Guadalajara y Ciudad de México las ciudades que llevan la iniciativa y ya forman parte de esta Red.


En http://www.ciudadjusta.org, nos podemos encontrar con otro aspecto importante, la implementación de estrategias de fomento de comercio justo y consumo responsable. Se trata de una iniciativa privada, tal y como podemos leer en su web: IDEAS (Iniciativas de Economía Alternativa y Solidaria), es una Organización de Comercio Justo cuya misión es transformar el entorno económico y social para construir un mundo más justo y sostenible, desarrollando iniciativas de Comercio Justo, Economía Solidaria y Consumo Responsable, tanto en el ámbito local como internacional. Todas las acciones de la organización se fundamentan en principios de igualdad, participación y solidaridad.
El movimiento internacional de ciudades por el comercio justo surgió en el año 2000, cuando un grupo de voluntarios de la localidad inglesa de Gartang se unieron para introducir productos de comercio justo en diferentes espacios de la ciudad como colegios, empresas, tiendas, cafeterías y en edificios públicos del ayuntamiento. Así se autoproclamaron la primera ciudad por el comercio justo del mundo.
Esta idea se ha ido extendiendo internacionalmente. En enero del 2010 había más 800 localidades con este estatus entre las que se encuentran Roma, Bruselas, París y Dublín. En España, la ciudad de Córdoba consiguió este estatus en abril del 2008, siendo la primera ciudad española que cumple con los cinco criterios necesarios para recibir la distinción. Para obtener la calificación de Ciudad Justa, se deben cumplir los siguientes criterios:
- Aprobar una resolución administrativa favorable al comercio justo y al consumo de este tipo de productos por parte del ayuntamiento.
- Ofrecer productos de comercio justo en cafés, restaurantes y tiendas de la ciudad.
- Compromiso del sector privado y el tejido asociativo para introducir este tipo de productos en su consumo interno.
- Crear un grupo de trabajo local que coordine el programa.
- Comunicar y sensibilizar sobre el comercio justo a la ciudadanía.