“Mi nombre es paradoja y estoy aquí para quedarme”

Claudia Quirós Fernández
Trend Forecasting & Designer
Observatorio de Tendencias
Parque de Innovación De La Salle.
Colaboración: Christian Stefanoni

¿Qué pasaría si Pinocho dijera:”Ahora mi nariz crecerá”?

Hoy habitamos un mundo interconectado, donde por ejemplo una niña en la India tiene acceso a la misma información que un estudiante de Harvard; el empoderamiento individual está al alcance de todas y todos, está en nuestros bolsillos, literalmente. Vivimos en un estado de alerta máxima debido a la omnipresente sensación de inseguridad política y económica que genera una fragmentación del mundo viejo, provocando el levantamiento de uno “nuevo” que trae consigo filosofías y expectativas nuevas; este año presenciaremos cómo estos dos mundos que se encontraron, se enfrentan y abrazan.

Paradoja de redes socialesUna polifacética tecnología nos permite estar híperconectados y, al mismo tiempo, nos desconecta. Veámoslo en Facebook: Con un “click” podemos “dejar de seguir” a las personas que opinan diferente de nosotros y le entregamos cada vez más control a los algoritmos que deciden qué mostrarnos, qué recomendarnos y qué priorizar en el top de nuestra “página de inicio”; por consecuente caemos inmersos en una perspectiva del mundo – un tanto nublada -, que se adapta a nuestras preferencias y oprime la “resistencia generativa” o diversidad. “Big Data”, la tendencia de deseo en todas las empresas pues nos permite acceder y analizar información como nunca antes en nuestra historia, pero que si no es humanizada, se convierte en un montón de información acumulada, porque Big Data nos da información velozmente y en cantidades exponenciales mas no nos puede decir qué deseos tiene esa persona, qué le motiva, qué siente…

Esta misma tecnología hoy se modifica para atender esta contraria necesidad; atender la expectativa de esa persona, que está esperando y quiere ser visto, observado, que sus marcas lo conozcan y atiendan mejor, pero sabe que al mismo tiempo quiere anonimato como herramienta de protección del “bullying” cibernético o de esas campañas de publicidad invasivas.

Esta era de inestabilidad de la que hablamos, provoca que las personas se replanteen y cuestionen si están dispuestas a pagar precios “Premium” por algo que no es realmente necesario para su supervivencia, llevándolo a re-definir lo que considera lujo: productos y servicios que conectan, lo nutran, lo conozcan, que propicien un bienestar completo, pleno, que impacten a sus comunidades locales y que tal vez no son los mejores, ni más filántropos pero que lo digan, hablamos de transparencia, y no olvidemos… que priorizen la inmediatez. Hoy, no estamos dispuestos a esperar por “casi nada”.

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La amalgama de estos dos mundos provoca consecuencias buenas y malas; por ello hay que estar alertas; ser primeramente creativos y, en consecuencia, poder innovar en la incertidumbre que nos genera un mundo paradójico, entendiendo las expectativas de esta sociedad fragmentada emergente y cambiante a velocidades vertiginosas y siendo empáticos con el reto que nos plantea.

Estamos en un camino pantanoso e incierto en todos los sentidos; queremos continuar conectando con nuestros consumidores. Habrá que conectarnos con sus valores, conocer la otra cara de la moneda (en contrasentido a primera vista ), pensar a más largo plazo (décadas), en causas mayores (más allá de utilidades), ser inclusivos, fluidos y entender las expectativas de nuestra “nueva” paradójica sociedad … que sustenta y valora lo local y lo global.