Menos incertidumbre, más crecimiento: impactando & colaborando.

Por: Claudia Quirós Fernández
Observatorio de Tendencias Globales
Parque de Innovación De La Salle
Colaboración: Christian Stefanoni.

Para producir una verdadera revolución de productividad en esta era del “Trumping”, “Brexit” y de interconexión y liberación social llena de incertidumbre, será necesario ir más allá del “status quo” de las industrias y modelos de negocio tradicionales. Re-entender ¿qué gana el mundo y la humanidad con la existencia de nuestra empresa y/o marca?

Menos incertidumbre, mayor colaboraciónParece que las generaciones más jóvenes de votantes lo entienden y hoy expresan con una visión más optimista: “I am aware that bad people run the show if good people do nothing” [“Estoy consciente de que la gente mala maneja el espectáculo si la gente buena no hace nada”]. Para ellos, el sobreconsumo es un signo de que la civilización occidental va en declive.

Las innovaciones más importantes de hoy en día tienden a depender no sólo del “know-how”, dominio sectorial y de las relaciones con los clientes, sino también de la experiencia en análisis, servicios en la nube, conectividad inalámbrica, software y seguridad – y más importante -, sus valores en eco con las demandas sociales. Sin embargo, pocas organizaciones poseen todas estas capacidades bajo un mismo techo.

Estamos en el amanecer de una edad de oro de la innovación empresarial rápida. A pesar de ello, el ciclo de innovación cada vez más corto actualmente puede hacer que las estructuras tradicionales de asociación como las fusiones y adquisiciones (M&A) “Joint Ventures” sean demasiado lentas, costosas y problemáticas para innovar a la velocidad necesaria y así mantenerse al día con el mercado (aunque siempre existirán y todavía siguen siendo buenas soluciones para muchos desafíos empresariales).

Las presiones empresariales actuales y los rápidos cambios no harán más que seguir aumentando; por eso las empresas se encuentran cada vez mas “gravitando” hacia alianzas más fluidas y ágiles. Llamémosle “mashup”: una colaboración donde una compañía comparte un activo o “capacidad” con uno o más socios, de una manera que crea nuevas posibilidades para todos sin las desventajas de los “JV´s” (Joint Ventures) ni “M&A”.

En este modelo de colaboración, los involucrados pueden desarrollar rápidamente nuevos productos yColaboración servicios reuniendo componentes de un networking de “socios colaboradores”. A diferencia de los modelos tradicionales, los “mash-ups” operan bajo simples acuerdos de colaboración que pueden no especificar términos financieros y son dirigidos principalmente a la búsqueda de beneficios mutuos, dejando de ser un modelo vertical para pasar a lo horizontal. Un caso: los autos personales se utilizan en promedio sólo el 4 % del día; muchos activos industriales son subutilizados. Los mash-ups industriales impulsan la utilización de activos de manera significativa en un 50% ¡o hasta 100% o más! Sin embargo, un mash-up industrial puede no ser la opción correcta para toda organización. Su viabilidad depende de algunos factores clave.

Para identificar si es hora de un mash-up o no, pregúntate: ¿Tenemos activos o capacidades significativamente subutilizados que podrían beneficiar a otro negocio? ¿Tenemos la experiencia interna para innovar dentro y más allá de nuestro mercado? ¿Podemos adquirir nuevas capacidades de tales asociaciones que agreguen valor? ¿Sabemos de empresas no competitivas con objetivos o un propósito alineado con el nuestro? ¿Necesitamos una o varias alianzas?

Una colaboración es, entonces, una opción para poder destacar, revolucionar y monetizar, pero un propósito claramente articulado e integrado puede ayudar también a las organizaciones a sobrevivir y prosperar, puede aclarar la estrategia y guiar a las organizaciones a través de la “interrupción”.

El propósito ayuda a las organizaciones a “navegar la incertidumbre”; sin embargo, hoy no es considerada una prioridad.

En una encuesta global realizada por EY Beacon Institute y Harvard Business Review Analytic Services, el 62% de las empresas encuestadas describieron sus negocios como centrados en la innovación y la transformación continua, pero el 26% de ellas sin un propósito bien articulado.

El propósito fomenta el pensamiento a largo plazo, ya que tener un propósito fuerte puede perfeccionar nuestras respuestas estratégicas, -más que concentrarnos con una visión borrosa y poco clara, en golpear los números para el trimestre financiero-. El propósito, puede mantener a las organizaciones centradas en la conducción a largo plazo, generándonos un valor sostenible. Una causa mayor, una marca humana… Un propósito nos simplifica la gestión del día a día. Al enfocarnos en este horizonte, nos ayuda a considerar sistemas internos de manera holística.

Entonces, ¿a dónde te llevará tu propósito? Eso depende de lo bien que tú y todos sus interesados (o que deberían de mostrar interés) ¡lo entiendan!

La buena noticia es que incluso si no se puede definir de inmediato, en el fondo es casi seguro que hay una razón “no financiera” por la que tu empresa está en el negocio; tú y muchos de tus empleados probablemente ya saben lo que el mundo necesita de tu organización, empresa o marca.

El primer desafío es cambiar ese entendimiento de subconsciente a consciente, verbalizarlo; y el segundo, comenzar a combinar este ideal con el comportamiento cotidiano de tu empresa: “Ser uno mismo con su propósito”.

El propósito es una forma de ser, de vivir… no un eslogan o tagline. La evolución del panorama empresarial nos desafía como empresas a movernos rápido, a innovar o morir. Por eso, es urgente detectar nuestro propósito detrás de las utilidades, hacerlo nuestro credo y pensar en los “mash-ups” como algo viable para nosotros. Podrían ser un factor clave del nuestro éxito futuro, mantenernos al ritmo de la innovación moderna, y sobretodo, crecer en la incertidumbre.